7.21.2007
bachaterátana
3.28.2007
roces suburbanos
3.10.2007
bote de especias
la horchata de los tacos lupita
un día al menos parcialmente soleado
los amigos que escriben y me leen
la salita para tomar té donde no entro para no imaginarte
mi cuerpo sano
guantes para correr
viejos amantes de quien tener celitos todavía
mamá que sigue viva, con su capa y sus faldas
la bossanova
el escote que pienso exhibir en el verano
el té caliente esperándome en casa
el cancionero de un amor que nace
y tal vez duerme o se muere sin aviso
mi deseo que siempre se renueva
capoeira y salvador de bahía en el futuro
el sol caliente que me besa las piernas
seis pares de zapatos con el zapatero
la cancion con que te pienso y ya olvidaste
mi cartero cara de buena gente en otra esquina
el círculo de fuego del ombligo
correr en un lugar llamado el río místico
gracias por las delicias de estar viva
2.04.2007
anticlímax (medusa)
2.02.2007
hormiguita
La casa que ellas anhelaban en su alma y que estuvo siempre vacía y sin color: esa casa es la casa que yo amueblo y revisto de mi amor todos los días, la casa donde vivo no importa donde viva, la casa de mi escasa cocina, de la risa de niñas adoradas que yo aguardo, casita de mis sueños revueltos con mis faltas, casita de mis pequeños logros y mis grandes anhelos. Ese es mi jardín de consuelo.
1.31.2007
stupid cheese
¿Cómo acabo yo leyendo revistas para hombres? Talvez porque después de todo, es cuestión de hombres – quiero decir, la soledad: porque está la variedad de uno (la soledad llena de uno), y está la otra soledad, la de él (la soledad vacía de él). Tiene que haber algún lugar para decir que la primera variedad y yo nos llevamos muy bien (bueno, mejor que antes) y admitir que realmente es especial, la compañía de un hombre. “Él” no te acompaña igual que tus amigos, ni tus padres, ni tus hermanas, ni que tu trabajo ni tu perro ni el pastel de manzana ni el pescadito que no pudiste comprar aquel domingo inhumanamente frío.
Y así, pensando sin querer en “él”, me encuentro con el artículo “Maxim’s 50 Lamest Things of All Time” y lo encuentro (a él) en los siguientes items (con su correspondiente comentario sarcástico).
- #50 Dogs in handbags. Wasn’t picking up their shit enough? If you need a pet you can carry everywhere, check out internal parasites.
- #44 Men in helmets. Playing for the Packers? Jumping your bike over the Snake River? If not, let the wind whip through your frickin’ hair already.
- #34 Pepper Jack. Stupid cheese!
- #33 Dolphin swimmers. When these so-called second-smartest mammals evolve to the point that they can come up on the land, then we’ll hang with them. (It’s our turf or nothing, pseudo-fish).
- # 15 Dream catchers. For people brave enough not to run into Mommy’s room when they have a nightmare but scared enough to require an eBay “Native American artifact” before they can sleep.
- # 1 Mandals [Birkenstocks worn with socks]. Another crime against humanity courtesy of the Germans.
Y en defensa de Equis (que no se puede defender porque no está), he de decir que sí, hay algo tonto en lo del perro en bolso, pero fui yo la que insistió. Y no fue idea mía ni de Equis, pero sí me gustó nadar con los delfines.
De lo demás, me lavo las manos. De hecho, voy a escribirle a Maxim con unas cositas más. ¿El osito de cuando era bebé ... todavía en la cama? ¿Jeans con la camisa por dentro, correa de vestir (de cuero) y ... zapatos tenis blancos? (Odio ese fucking look.) ¿Pelo largo después de los 30 años? Ese mínimo gesto efeminado con el cual critica a fulano efeminado. Y pasar felizmente por la vida creyéndose (como orgullosamente dice el anuncio de José Cuervo en Maxim) “expert appraiser of the female form” cuando él (Equis) tiene barriga, o piernitas de pollo, o usa ropa interior de abuelo, o usa una talla más grande de la debida o ... you name it.
Y más. Qué hay peor que la microfalda que la exnovia olvidó en casa en su última “visita” y que se supone que yo no veo (pero está ahí en el fondo del closet). El libro de recetas que otra dejó en la cocina, con la dedicatoria en letra cursiva por el día de San Valentín. Las tazas que no combinan: logotipos de equipos deportivos, de conferencias, de estampas de souvenir de cualquier ciudad, sin olvidar la taza con forma de bota navideña. Los discos de vinyl de artistas totalmente olvidables. Las horribles bufandas tejidas por Mamá. Las malditas heridas que dejó la ex (cualquiera que haya sido) y por la cual Equis – un hombre perfectamente (o, como este catálogo bien ilustra, imperfectamente) adorable – no cree más en el amor y por el cual hoy me encuentro escribiendo esta noche. Thanks. (Ya viene la carta para ella, bruja matailusiones).
Todo ese basural de estupideces y recuerdos que los otros arrastran, como yo a ellos.
Yo que últimamente estoy pensando en la vida de las cosas – y voy a escribir menos de mí y más de ellas – hoy me encuentro pensando en las cosas de otros y en cómo, talvez, los otros son (de alguna forma), cosas.
1.16.2007
fluff
Es cierto que a veces una rosa es una rosa es una rosa. Hace algún tiempo imaginé que la habitación de mis sueños debía recordarme el aire, debía ser un espacio en el cual olvidarme de todo lo que me ata a la tierra, donde poder soñar, descansar, levitar si mis sueños me llevaran a ello. Pensaba en plumas, en la espuma del mar, en dientes de león (dandelions) dispersos por el aire. En sauces blancos, que en inglés tienen un nombre más hermoso: pussywillows; árboles tristes con ramas que parecen patitas de gatos blancos y mimosos, relamiéndose. El invierno pasado encontré un pussywillow en miniatura y esa divinura botánica inundó de paz mi habitación con sus brotes-patitas blancas y me regaló, más o menos en marzo, una sorprendente primavera. Fotografié sus flores-nubes lo mejor que pude. Me extendí contemplando su suave destemplar. Cambió la estación, y tuve que despedirlo en una casa que se tragó el pasado. Solo que hoy iba por el supermercado, ávida como la proverbial hormiga llenando de víveres la carretilla, cuando me di la vuelta y lo vi. Sin más significado ni más filosofía: qué alivio sentí, qué suerte tuve. Está de vuelta en casa.
1.05.2007
gratitud 2007
La delicia y el perfume de mi vida
es el perfume de esas horas
en que encontré y retuve el placer
tal como lo deseaba.
La delicia y el perfume de mi vida,
para mí, que odié
los goces y los amores rutinarios.
—Konstantino Kavafis (“Voluptuosidad”, 1918)
12.16.2006
first things first
—We don’t need to run to catch this train, do we?
—Nah, there will be another one in a minute.
—Exactly. No need to run in heels and break an ankle, anyway.
—Oh my God. Or break a heel!
(And that’s un tacón, no un talón.)
Amen to that.
II.
Two rose petal martinis later, at the train station again. Blondie says, ‘you must have a lot of shoes.’ I say, ‘I do. But I think I’ve managed to ruin my feet in the last year. I’ve never walked as much in heels as I have over the last year. I was really proud of myself. And my ex used to love it. But now I can’t get comfortable in any kind of shoe!’ Then, sadly: ‘And I do love shoes.’ Blondie says: ‘Lately I prefer to wear sneakers, to be honest (she giggles). My grandfather was a podiatrist. He always said, wear comfortable shoes.’
III.
Birchside Street is pleasantly dark and residential, quiet except for the click-click-click-click of my steps. I walk slow and steady and ponder the fact that I never feel unsafe in my neighborhood. (My first women’s studies prof used to call high heels ‘victim shoes.’) My feet hurt, yet I have the uncanny conviction that I can blaze if I had to.
Alone in my bed, I ask myself two questions. Will I really have to buckle down and wear Naturalizers one day? (The horror! How soon?)
And, Who ever heard of a podiatrist who was fabulous, anyway?
Cuddled up in my bed with my life in control, I rub my throbbing sore feet together and still feel invincible. And tall. And I’m pretty sure it has nothing to do with the shoes.
Maybe it’s all attitude.
12.06.2006
regresa mi hombre favorito a mi cama
Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres, pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias: vuestra merced se reporte, y vuelva en sí, y coja las riendas a Rocinante, y avive y despierte, y muestre aquella gallardía que conviene que tengan los caballeros andantes. ¿Qué diablos es esto? ¿Qué descaecimiento es éste? ¿Estamos aquí o en Francia? Mas que se lleve Satanás a cuantas Dulcineas hay en el mundo, pues vale más la salud de un solo caballero andante que todos los encantos y transformaciones de la tierra. (Sancho a Don Quijote en la Segunda Parte, Capitulo XI).
12.03.2006
11.01.2006
10.31.2006
por-que-es-to-tal
Uy, pensé, basta de darle a leer mi diario íntimo a desconocidos (claro, porque usted, querido lector, es de la casa). Luego no se sabe quién mete las narices aquí. Yo queriendo pasar por alto, por supuesto, que (por admisión propia), fulano llegó aquí por azar, o como lo dijo más estrepitosamente, by accident.
Traté de ignorar la mala onda y sin embargo seguí dialogando con él. Pero no, quería decirle al grosero ciberlector – aparte de mentarle la madre – no entendés, también escribo en frida, y realmente soy una melancólica total, soy profunda y este blog, pues, pues es un paseo en el parque para mí, un poco de aire fresco ... O si no, de pronto quería decirle: ¿Ah, sí? Pues qué bien que mi vida te parezca una tontería, ¡esa es la idea!
Días después un amigo opinó que se transpira melancolía en estas páginas, y otro por ahí me habló del despecho (palabrota). Y hoy, hoy noto que hace más de un mes que Lola estaba calladita. ¿Será que la vida se me puso heavy, será que he perdido el sentido del humor, será...?
Nada. Lo que hay es lo que es, y lo que hay, querido lector, es lo siguiente. Te conocí en un bazar un sábado al mediodía y al que no le guste: no con-tro-les, no con-tro-les, no con-tro-les, no con-tro-les. Porque en estos días llega el otoño revolviendo nostalgias y lo que me provoca es escuchar a Flans, enamorarme de un fan que corre-corre-corre por el boulevard y que todo lo malo me resbale y se lo lleve el viento. He dicho.

10.30.2006
9.20.2006
buena fortuna
9.07.2006
la santa cachona
¿Sabías que Santa Fabiola es la patrona de las viudas, los matrimonios difíciles, los divorciados y las víctimas de abuso, adulterio y traición amorosa?
¡Pues qué bonito! Pero asi, a mí que no me canonicen, porfa.
9.06.2006
la palabra precisa
–Southern Decadence? What kind of festival is it?
–Well, who would use a name like that?
–A bunch of rednecks?
–Rednecks don’t use the word decadence.
–Ohmygod. A bunch of fags.
–Exactly. It’s gonna be a blast.
9.05.2006
una tarde cualquiera
es muy poética
y la poesía acecha
se te mete entre las sábanas cuando menos lo piensas
y en la piel ni hablar
yo decidí que soy un concierto feliz de contrarios (paradoja)
y eso sin ambiguedad: com certeza
¿qué tal? y tengo certeza de muy poco...
ah, ¡es que hay un manual!
La revista brasileña Sexy, “la que entiende la cabeza de los hombres” ofrece un iluminador artículo llamado “Hora de la revancha: La cruel cartilla para vengarse de la ex.” Sí, porque “perdonar, dar la otra mejilla, olvidar ... eso es cosa de santos o maricas”, según dice aquí.Porfa no me pregunten por qué estoy leyendo esta porquería de revista, sólo les cuento que ahora todo el comportamiento del Infeliz me parece elemental, mi querido Watson, y solo me queda cagarme de la risa y transcribir la guia para que ni a mí ni a mis chicas, nos agarren desprevenidas en un futuro (y se me ocurre que una amiga mía bien puede usar la guía a su favor):
1. Continúe siendo amigo de los amigos de ella. Trátelos bien, hágase la víctima, invítelos a salir. Así será más fácil que sus nuevas travesuras lleguen a oídos de ella.
2. No demore en buscar una nueva aventura. Nada más doloroso para su ex que enterarse que usted no quedó abatido con el fin de la relación.
3. No diga “Aló” cuando conteste el teléfono, diga “¿Quién habla?”, aunque sepa que es ella. Hágase el que no la reconoce, es la mayor muestra de que ella ya está en el pasado.
4. Salga con una mujer guapa, inteligente y simpática. Y de preferencia, que sea lo opuesto a su ex: si la ex era rubia, salga con una morena. Paséese con ella, por todos los sitios que su ex frecuenta. La idea de que a usted le puede gustar algo que no sea ella le corroe el alma y le baja la autoestima a cualquier ex.
5. Regale a su chica actual, lo más rápidamente posible, algo que a su ex le hubiera gustado recibir. Mucho más traumático que pensar que usted lo hace con otra, es pensar que usted es más atento y cariñoso con la nueva de lo que nunca fue con ella.
6. Póngase en forma, vístase bien, luzca guapo. ¿Ella reclamaba de su barriguita? ¿De sus zapatos feos? Ahora que el noviazgo acabó, siga todos los antiguos consejos y circule en forma, bien vestido y feliz por las calles donde ella pasa. La sensación de derrota es devastadora.
7. Conquiste una de las amigas de ella. Así mata tres pájaros de un tiro: ella se sentirá doblemente traicionada, por usted y por la amiga, y además se sentirá cornuda, porque siempre dudará si ustedes tuvieron algo antes del término oficial del noviazgo.
8. Invítela a cenar y propóngale un re-encuentro. Trátela como nunca, sea el mejor de los caballeros, dele el chance de re-evaluar la situación. Trátela como la mujer más importante de la tierra. Después llévela a un motel y despídala en cuanto terminen lo que llegaron a hacer.
9. Mantenga siempre contacto con la familia de ella. Trátelos muy bien, especialmente a la madre. Llame para decirles que está sufriendo por la separación y que todavía la quiere. Hágase la víctima. La familia se encargará del resto, recordándolo a usted en los almuerzos domingueros, tratando a los pretendientes con frialdad y mirándola a ella como si fuera una víbora.



